📖 Lea
Clave: Participación al 100%
¿Cómo podemos ver una participación del 100% de nuestra comunidad de iglesia en
una cultura de misión?
Debemos hacer la transición de que nuestra iglesia se reúna en las “gradas” a jugar en “la cancha”.
Dios ha dotado sobrenaturalmente a cada hombre, mujer y niño nacidos de nuevo para que lleven a las personas más cerca de Él. Cada uno de sus hijos adoptados ha sido
equipado de manera única para brillar Su luz. ¿No es emocionante ver a alguien darse
cuenta de que Dios puede usarlo? Cuando experimentas que Dios te está usando para
impactar la vida de otra persona, nunca vuelves a ser el mismo.
Pero para pensar en una desconexión importante entre los dones de la gente de Dios y
ver esos dones en acción, imaginémonos un estadio deportivo.
Si entras a un estadio de fútbol en el día del partido, observarás que el mayor porcentaje de gente está en las gradas animando. Y cuando miras al campo, verás a un pequeño número de personas altamente capacitadas jugando al juego. El ambiente está creado para que los
profesionales tomen acción y los aficionados animen.
Desafortunadamente, esto también puede ser una descripción precisa de la experiencia de muchos cristianos en una reunión de iglesia. Independientemente de la cantidad de personas, a menudo se les brinda un ambiente para observar, pero no un espacio para entrar en acción.
La misión se convierte en algo más, que sucede en otro lugar, hecho por otra persona.
Aunque esto puede describir la experiencia de muchas de las principales reuniones de iglesias, la mayoría de las comunidades de iglesia tienen algún tipo de iniciativa de ministerio que está conectada con la comunidad. Para experimentar la misión con la iglesia, tendrás que encontrar el espacio para hacer otro compromiso de asistir cada jueves o sábado por la mañana (por ejemplo) para experimentar poner tu fe en acción con tus hermanos y hermanas en Jesús.
En la mayoría de los casos, el porcentaje de personas que asisten de manera constante y activa a estos tiempos de ministerio comunitario es significativamente menor que el porcentaje que asiste al servicio de adoración.
¿Entonces cómo alcanzamos el 100%? Si tenemos un gran porcentaje de personas dotadas sobrenaturalmente solo “sentadas en las gradas” y animando, pero no “entrando a la cancha” y jugando, entonces necesitamos hacer un cambio. Esta brecha de participación no se cerrará solo con mejores invitaciones a los ministerios, y definitivamente no ayudará a nadie que recurra al sentimiento de culpa.
Necesitamos hacer un cambio de mentalidad y también de horario. Debemos ver a la familia de Dios dotada sobrenaturalmente como Jesús vio a los discípulos. Puede que no tengan todas las respuestas, pero, impulsados por el Espíritu Santo, pueden ser enviados como embajadores del Rey y su Reino. Es emocionante ver cómo Dios utiliza de manera única a las personas, pero tenemos que hacer espacio para que esto pase.
Entonces, ¿dónde podemos encontrar el espacio para ver a todas las personas de Dios
activadas para Su misión?
Bueno, ¿para que momento programamos las prácticas más importantes de nuestra comunidad de iglesia? Si tenemos una enseñanza, una canción de adoración, un anuncio o una necesidad importante a la cual dar, aseguramos que suceda durante nuestro tiempo de reunión principal. El momento más importante de nuestras reuniones de iglesia.
Para ver una activación al 100% para la misión, debemos estar dispuestos a hacer un cambio en nuestro horario. Siempre que se realice nuestra reunión principal, debemos dar a todos la oportunidad de comenzar a practicar la misión juntos.
¿Necesitamos enviar a todos fuera de la reunión con las instrucciones “¡Lleven a la ciudad a Jesús!”? Eso sería muy intimidante para aquellos que están empezando. En lugar de eso, encontremos pasos simples que inviten a todos a practicar la misión juntos. La transición de un ambiente de educación a un ambiente que incluye acción puede ser un poco brusca para las personas que no están acostumbradas. Así que mientras algunos pueden acoger el cambio con gusto, es importante comenzar con pasos simples que puedan llevar a todos a un proceso de misión, desde orar por su vecindario hasta aprender a interactuar con las personas directamente.
“Misión” puede ser un término que todos usen con diferentes definiciones. En este contexto de activación, queremos enfocarnos en el principio de la misión, que es crear relaciones más profundas con nuestra comunidad local. Las relaciones más profundas son las que nos brindan la mejor capacidad para compartir a Jesús con los demás. Hablaremos más sobre esto en los próximos pasos.
La implementación de pasos simples para aprender sobre la misión durante los tiempos de reunión principal es lo que desarrollará una cultura misional para toda la comunidad de la iglesia.
Podemos ver claramente del ejemplo de Jesús que su modelo de comunidad sí incluía enseñanza, pero también era bastante activo. En Lucas 9-10 vemos que los discípulos fueron llevados a la comunidad para orar activamente, servir, predicar, conocer a extraños, amar a su vecino, compartir comidas, expulsar demonios y sanar a los enfermos.
Del ejemplo de Jesús, podemos ver que la participación en el Reino de Dios es como un deporte en equipo.
¿Qué prácticas de cultura misional podríamos implementar durante nuestros tiempos de reunión principal para que todos puedan participar?
